lunes, marzo 03, 2008

Sueños Pendientes

En esta semana sólo recuerdo haber tenido cuatro sueños, de los raros, como casi siempre (bueno, creo que uno no era tan raro, pero ya no recuerdo la trama, sólo recuerdo que tal día soñé *algo*).

Los dos primeros que recuerdo, y que son de los que había dicho que escribiría en esto (aunque a nadie le interese... ¿realmente a alguien le interesa lo que escribo aquí?) los tuve con dos días de diferencia. Son quizás de los sueños que, estoy segura, se me quedarán grabados por mucho tiempo en la sección de sueños raros/chingones que tengo en mi cabeza; lo curioso del asunto es que ambos tienen que ver con agua y, de cierta forma, las cosas que sentí durante el sueño fueron agradables, aunque en el segundo hubo algo que no fue de mi total agrado, pero aún así la adrenalina y el flote de emociones en éste fue como pocas veces, fue demasiado sentir.

El primero, si mi memoria no me falla, fue en la madrugada del domingo. Estaba en un sitio lejano y que no conocía, sin embargo no me sentía perdida, digamos; me sentía en confianza. Estaba dentro de una casa algo vieja y grande, con escaleras. Tal vez suene raro, pero la casa me pareció muy húmeda; el piso era de loza en colores claros. Había más gente dentro, como que muchos eramos huéspedes. Yo la mayoría del tiempo estaba con un hombre, como de mi estatura, no recuerdo haber visto bien su cara, o al menos, no la recuerdo. En la parte de afuera estaba el mar; había partes rocosas, como escolleras y un pequeño muelle. Recuerdo que había muchas nubes, como que iba a llover, de hecho recuerdo que traíamos ropa como si estuviera algo fresco. Algunas veces estaba afuera, en la orilla del mar con mi acompañante incógnito y estaba muy a gusto, supongo que debió ser una persona que sí conozco, lástima por no recordar la cara ^_^. Lo último que recuerdo del sueño es que estaba sola en la parte del muelle, el cielo estaba muy cerrado, las nubes algo grises, pero en un tono claro; había muchas gaviotas, demasiadas a mi parecer, la gran mayoría al ras del muelle y alrededor de mí. Lo que se me hizo curioso es que la marea estaba muy alta, incluso llegaba a tapar el muelle, por lo tanto mis pies se mojaban... y el hecho de que estuviera el agua sobre la madera, no evitaba que las gaviotas siguieran caminando por ahí. Otra cosa curiosa es que el agua estaba espumosa. Me atrevo a decir que es uno de los sueños más agradables que he tenido; ese día desperté de muy buen humor.

El otro que involucra agua es el que tuve del martes al miércoles. Estaba en un pasillo de la escuela, parada viendo hacia el frente y llega una chava a preguntarme si sabía dónde sería la reunión de equis grupo, yo le decía que me parecía que iba a ser en tal salón. Recuerdo que el clima igual era algo fresco y nublado. Me iba con ella al lugar donde sería la reunión del grupo, era en un segundo piso. Estuvimos un rato ahí, el lugar era oscuro y había mucha gente. De nuevo, un hombre como de mi estatura, conocido, con quien me siento muy a gusto... se levanta en una de esas de su asiento para decir algo... hay personas al frente, hablando. De pronto me tengo que ir y... me salgo por la ventana! pero salí por la ventana porque había agua en la parte de afuera, tanta y yo nadaba por ella (aunque en realidad no sé nadar). El agua no era clara, era como si fuera demasiada agua de lluvia estancada, aunque no tan sucia como en las inundaciones, sin embargo, al dar la vuelta al edificio, me encontraba con que el agua estaba llena de insectos y de hojas de árboles, algunas se me pegaban a la boca; podía ver árboles al frente... y en eso desperté.

El tercero que sí recuerdo se desarrolla en mi casa y lo tuve el viernes por la madrugada, creo; hay detalles demasiado absurdos que no sabría explicar/describir (generalmente me pasa que tengo las imágenes en la mente, pero no las puedo formar en palabras porque son muy fugaces). La parte que se quedó más grabada es donde entro al cuarto de mis padres y está una especie de pequeño monstruo, no era precisamente un ente horrendo, era más bien como un niño de unos tres años, pero que se podía mover muy bien; era una especie de "jefe" de los que matas en los videojuegos, que no tienen que ser feos, pero sabes que son malos. El ente en cuestión ya lo había visto anteriormente en el sueño, pero esta vez tenía aditamentos especiales, un escudo y una espada... que... me atrevo a decir, eran iguales a los de Link de The Legend of Zelda. Yo empezaba a atacarlo con mi espada que apareció mágicamente, pero casi siempre daba a su escudo; mi hermano se acerca y me dice "pero no le des en el escudo, ni en la espada, dale en el cuerpo", y es que, el hecho de golpearlo en sus armas, le daba más fuerza. Y así fue como comencé a atacarlo hasta que se fue deshaciendo poco a poco.

Y así es como he escrito un chingo y que de hecho lo empecé desde hace casi 24 horas, pero lo dejé por distraída e irme a dormir y etcétera... ya me estaba dando hueva de terminarlo, pero chingue su madre, no voy a dejar que tantos pixeles se hayan puesto en vano.

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